Brooke’s pov:
Más gente había entrado a la cafetería y Niall había tenido que dejar la plática y en realidad ponerse a trabajar, aunque podía notar que realmente estaba poniendo atención a la conversación. Como si estuviese asustado de lo que sus amigos podrían llegar a decir, pero también como si odaira estar trabajando en lugar de formar parte de ello, y era entendible, sus amigos eran amables y divertidos, exactamente aquel grupo del salón de clases que sabes que siempre se están divirtiendo sin darle mucha importancia a las cosas, pero ellos tenían el plus de que no parecían estupidos haciendolo.
Entre ellos bromeaban mientras Zayn era quien había entablado una mayor conversación conmigo, bastante curioso de la ciudad.
—He estado pensando en ir a estudiar la universidad allá, hay muchas mas opciones, pero son muchos detalles que arreglar en un solo verano para que eso sucediera…—
—Bueno, si lo haces ya tienes una amiga ahí.— No estaba segura si mi siguiente acción mostraba lo entrometida que podía ser a veces, pero en mi cabeza no sonaba tan mal. —Mira… esta es la universidad a la que iré, no son tan mamones con los créditos, así que no creo que ese sea un problema— Hablé mientras buscaba en mi teléfono la página de mi próxima escuela y se lo di con confianza.
—Gracias, Brooke— Me sonrió de lado, mientras sacaba su teléfono para anotar la página.
––––
Niall salió de su turno unos minutos mas tarde de lo previsto, pues al llegar el cambio de turno lo llamaron a la parte de atrás justo después de que su molesta compañera había entrado.
—Deberíamos esperar afuera— Liam fue el primero que notó algo extraño en la situación y parecía tener cierta autoridad con los demás porque acordaron seguir su fiesta afuera.
No fue mas de unos diez minutos, pero la chica fue la primera que salió, tan enojada como había sido molesta en el turno de Niall, al punto en el que su colita de caballo ondeaba con fuerza de un lado a otro casi golpeándome cuando pasó a mi lado y dejando un aroma de perfume empalagoso en el aire por unos momentos.
Niall dos o tres minutos después salió de la tienda y en lugar de querer quedarse parado frente a sus amigos que pedían con la mirada una explicación, pero su paso rápido hizo que todos intentarámos seguirselo.
–¿Qué? ¿Te despidieron?– Harry lo había preguntado en un tono burlón, mordiendo ligeramente las palabras como si la idea le divirtiera, pero el bufido de Niall me dejó claro que él hubiera esperado ello.
–Ojalá, la tonta de Jen me acusó por no cobrarle a Brooke– me detuve un momento al escuchar aquello, sintiendo dentro de mi una pequeña culpa aunque como tal no lo era –Pero el jefe confía más en mi que en ella, sabía que lo iba a pagar al salir… solo dijo que si van a seguir viniendo, tienen que consumir.– Niall habló calmado, formando una ligera sonrisa divertida al ver la mueca de indignación de sus amigos al escuchar la nueva condición.
–Ugh, Por eso no tiene amigos– Harry escupió las palabras mientras pateaba una pequeña roca como si esa nueva restricción literalmente hubiera arruinado su verano.
Harry no vivía muy lejos, razón mas probable por la que, por lo que había escuchado, siempre acababan en su casa y en el supermercado que quedaba cerca decidieron hacer una pequeña parada caminando con confianza por el lugar, se notaba que hacían ese recorrido un millón de veces porque ni siquiera se detuvieron a ver que bolsa de papas agarraban.
–¿Por qué tan callada?– la voz de Niall detrás de mi me hizo saltar, giré quedando frente a el y negué suave con una ligera mueca.
–¿Te metí en problemas?–
–Nah, claro que no, Brooke– negó con calma con una sonrisa que llamaba la atención tanto como el color azul de sus ojos –Jen solo es una bruja aburrida, además, yo quería invitarte tu café– la sonrisa en mis labios creció de inmediato.
–¿Y le invitas café a muchas chicas de aquí? ¿O solo turistas?– mi pregunta, que de cierto modo tenía una nota de curiosidad le sacó una risa y negó lento.
–¿Estamos empezando y ya hay una escena de celos?– Eso no era una respuesta y tampoco algo que quería escuchar porque sentí un ligero ardor en mis mejillas que se incrementó cuando pasó parte de un mechón de mi cabello por detrás de mi oreja. Nuestras miradas se conectaron por lo que yo sentía eran minutos, aunque probablemente apenas llegaba al segundo y tal vez hubiera sido más si no fuera porque algo llamó la atención de Niall detrás de mi. Pero su mirada no era suave como si fueran sus amigos, al contrario, el color azul se volvió un poco frio y parecía luchar por no ponerlos en blanco.
–Hablando de monstruos– Murmuró Louis cuando salieron de un pasillo con refrescos y más de una bolsa de papás. Mi mirada siguió la de los cinco chicos a un grupo de chicas de nuestra edad probablemente que aunque fingían no poner atención en nuestra dirección era obvio que reían y hablaban de ellos, o por lo menos de alguno de ellos.
–Uhmm… ¿necesito contexto?– por fin, la mirada de Niall regresó a la mía suavizandose un poco y negó.
–No realmente, vámonos–
–––
La tensión que habían tenido en el supermercado desapreció por completo al entrar a la casa de Harry. Aunque estaba a dos calles paralelas del muelle aun se sentía muy costera y debía admitir que algo que le daba una buena vibra a ello era la ausencia de adultos.
La casa tenía ese caos cómodo de un hogar vivido: cojines desordenados, plantas colgantes en las esquinas, una vela sin encender junto al control remoto.
–Mi mamá suele llegar en la tarde, trabaja en el museo de historia natural, y mi hermana acaba de entrar a trabajar al hospital. Nadie en esta casa entiende sus horarios, ni siquiera creo que ella lo haga.– habló sin darle mucha importancia mientras sacaba un par de vasos dejandolos en la mesa. Mi mirada pasó por toda la cocina, notando en el refrigerador un pizarrón de plumones con cierto calendario realmente confuso y horarios que en mi opinión no eran sanos, pero eso es a lo que los que estudian medicina se enfrentan. Ellos solos se meten en ello.
–¿Eres buena en el futbolito?– Niall llegó a la cocina cuadrada recargándose en el marco de la puerta, haciéndome una seña para que lo siguiera.
–Puedo intentar vencerte–
–No será difícil– Louis se metió a la conversación con un tono mas alto sacándole risas a todos.
–Louis. Callate.– Niall le sacó el dedo medio mientras me dejaba pasar por la puerta guiándome al pequeño patio que tenía la casa atrás. No tenía jardín, pero podía ver que la madre de Harry era fanática de las plantas pues estas adornaban todo el lugar. A un lado se encontraba un futbolito y Niall sacó la pelotita alzándola con una sonrisa para invitarme a jugar.
Minutos después, estaba satisfecha y un tanto orgullosa de que en realidad estaba siendo un buen rival para Niall y terminamos en 8 - 7, claramente yo siendo la vencedora.
–Te dejé ganar– Niall murmuró mientras tomaba uno de los vasos que los chicos habían traído junto con las bolsas de papás ya abiertas y empezando a comerlas.
–Si, claro– reí rodando los ojos con diversión, imitandolo al acercarme a la mesa. Niall le dio un pequeño trago y sus ojos se abrieron un poco más al tragar.
–¿Tomas? Puedo cambiarte el vaso… creo que se emocionaron con la botella– Niall extendió la mano tomando mi vaso y lo miré un poco dudosa dandole un ligero trago, realmente tenía bastante alcohol.
–Está bien, le pondré más refresco– Niall me siguió hasta la cocina para arreglar nuestras bebidas que un par de rato después, fue lo que nos mantenían tranquilos a comparación de sus amigos que después de varias partidas de futbolito, ahora todos estábamos tranquilos comiendo la pizza que habían ordenado en el suelo de la sala de Harry.
De alguna forma la platica había regresado a Jen, quien al parecer era un año mayor que ellos y habían asistido a la misma escuela hasta que ella cambio a la universidad, no sin antes terminar chorreandose todo el ponche en su vestido en el último baile de la escuela.
Aún nos estábamos riendo de ello cuando, sin previo aviso, Harry ladeó su cabeza con diverison manteniendo la mirada fija en mi.
—Y tú, turista —dijo, señalándome con una papá de queso en la mano como si fuera un micrófono—, ¿te vas a dignar a consumir algo la próxima vez o seguimos arriesgando el empleo del pobre Niall?
No supe si reírme o disculparme. Su tono era burlón, pero algo en su mirada decía que no lo decía con maldad. Como un empujón disfrazado de broma.
—¿Depende… me vas a acusar tú también? —respondí, alzando una ceja.
Los chicos reaccionaron con risas, y Harry soltó un silbido teatral.
—No empieces —murmuró Niall, aunque sonreía.
–Solo digo…– Harry alzó ambas manos a cada lado mostrando su ofrenda de paz. –¿Vendrás a la fiesta?– Otra vez Harry me miraba solamente a mi y mi confusión fue suficiente para que ahora viera al chico sentado junto a mi casi regañándolo.
–Olvidé la fiesta, ¿realmente vamos a ir? Ustedes llevan tomando un largo rato– se defendió señalando que ellos ya se habían vuelto a servir por lo menos dos veces.
–Claro que vamos y tu también Brooks– Harry me señaló mientras se levantaba y me guiñaba un ojo.
–Es una fiesta en la playa… ¿quieres ir? No te sientas obligada por un tonto. Puedo acompañarte a casa para que te cambies.– Realmente no estaba segura de ello, pero la idea de una fiesta en la playa era tentadora. Sonaba divertida, diferente. Y lo cierto era que lo estaba pasando bien. Muy bien.
Así que un rato después, Niall me acompañaba a casa. Su mamá estaba ahí y podía jurar que una sonrisa aliada en la de las dos se formó cuando nos vieron llegar juntos.
Niall se quedó abajó, atrapado cuando le pidieron cargar unas cosas pesadas para llevarlas afuera a la basura. No parecía que hubieran avanzado mucho en los arreglos de la casa, pero si parecía que habían pasado un buen rato. Su madre hablaba animadamente mientras él cargaba cajas sin protestar, y había algo en esa escena que se sentía cálido.
Fue cuando subí a mi habitación que el pánico me invadio sobre que ponerme. ¿Shorts? ¿Un vestido? El traje de baño era obvio, ¿no?
Abrí mi maleta como si eso fuera a resolver algo, pero lo único que hizo fue recordarme que había empacado sin planear este tipo de noche. Algo casual, pero no demasiado. Algo bonito, pero que no pareciera que me esforcé demasiado. Genial.
¿Y si terminábamos en el agua? ¿Y si había fotos? ¿Y si... Niall me miraba como me miró en el supermercado, otra vez?
Me senté en la cama, exhalando hondo, dejando que el sonido lejano de las gaviotas me recordara que no estaba en casa, que estaba aquí, y que tal vez esa era justamente la gracia de todo esto.
Bajé las escaleras con el corazón martillando. No sabía exactamente por qué. Tal vez era el calor, o tal vez era cómo se sentía esta noche: distinta. El cielo estaba cambiando a tonos naranja y rosa, y la brisa que entraba por la ventana de la cocina ya olía a sal y mar, aunque eso era imposible por la lejanía del mar.
Llevaba puesto mi bikini azul marino bajo una playera roja deslavada. Los shorts de mezclilla me quedaban bien, no apretados, solo... bien, y mis converse negros tenían polvo en la suela, como si ya hubieran estado en mil aventuras. El cabello me caía en ondas suaves por los hombros, pues sería tonto hacerle algo pensando en que la humedad terminaría llevándolo a su estado natural, aunque tal vez no había pensado muy bien el hecho de que mi cabello se pegaría un poco en mi gloss por el viento.
Cuando bajé las escaleras, Niall estaba agachado atándose un zapato pero cuando alzó la mirada una sonrisa de chico tonto se le formó en el rostro.
—Wow —dijo, medio sonriendo—. Pensé que iba a tener que convencerte de ir, pero ahora... tú pareces la anfitriona.
–¿No tienes mejores frases para coquetear?–
–No, tendrás que conformarte–
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AHHHHH <3

