Summerlove

Thursday, March 5, 2026

Capítulo 7

 Niall’s pov:

Según el reloj en la pantalla de mi celular apenas habían pasado tres minutos pero yo lo estaba sintiendo como una eternidad. Intenté tomar un poco de aire mientras metía mi celular a mi bolsillo sintiendo el contraste entre el aire frío de la noche y la pequeña capa de sudor que se había formado en mi palma. Con un poco de molestia, la froté contra mi ropa para quitar ese signo de nerviosismo.


El sonido de la puerta se abrió y me gire completamente hacia ella observando a Brooke acurrucarse un poco contra la chamarra de cierre abierta que traía, pantalones de rayas de pijama negros y no estaba seguro si la playera blanca que traía abajo era juego del pantalón o solo combinaba muy bien.


—Hey…— me acerque a su puerta con un tono de voz menos seguro que el de la llamada, si es que eso era posible, pero al menos le había sacado una sonrisa a la chica que ciertamente estaba confundida por mi presencia en su casa a las casi una de la mañana.


—Hey— contestó casi con una risa —Pensé que la vida nocturna era una cosa de ciudad— apreté mis labios al sentir de nuevo la punzada por la culpa del otro día.


—Lo es y es mía también— fruncí el ceño por las palabras saliendo de mi boca —Me refiero a que también es una cosa mía… porque…yo también—


—Lo capté— me interrumpió con una sonrisa divertida, ella lo sabía. Sabía que yo estaba nervioso y se estaba burlando de ello. Mis manos cubrieron mi rostro pasándolas hacia mi cabello con un suspiro. —Niall, ¿que pasa?— No contesté, pero quería. Simplemente las palabras no salían de mi boca porque no las tenía formuladas. Me separé de su puerta bajando el escalón del pórtico dando pequeños pasos por el camino de piedras que llegaban hasta la calle. —Niall— Rió siguiéndome sin cerrar la puerta, aunque por el tintineo en su mano podía ver que traía sus llaves. Con la misma mano se acercó a tomar mi mano haciendo contacto con su cálida piel y el frío metal. —Niall, ¿no tienes frío? Estas congelado— Me giré para verla quedando ligeramente alejado de ella, pero aun así ella debía alzar un poco la mirada para encontrase con mis ojos. —¿estas bien?—  su voz sonó con verdadera preocupación. ¿Como no? Si yo no lograba sacar ninguna palabra.


—Brooke… del otro día…— murmuré tratando de encontrar las palabras, esperar ver en ella que también lo quería, que estaba tan decepcionada como yo de que ningún beso se hubiera concretado.


—Oh… si, lo siento… mi mamá en realidad no es así.— negó rápido —Usualmente no le importa que salga hasta tarde, pero cuando lo hago suelo avisarle cada rato que todo está bien y en la playa lo olvidé por completo, fue mi culpa…— Me miró alzándose de hombros —Solo la preocupe, como no conozco aquí y… bueno, tu mamá la calmo al otro día, lamento que hayas visto eso—


Negué rápido para evitar su disculpa, no tenía porque hacerlo, además de que yo no estaba hablando de ello.


—¿Sigues castigada? ¿Estamos rompiendo las reglas?—


Ella miro hacia la calle señalando dónde terminaba el camino de piedras.


—Técnicamente sigo en la casa, así que no— solté una risa bajando la mirada viendo sus tenis desencajar con su pijama. —Niall, realmente lo último que quiero es ser una chica intensa, pero… fue extraño no saber nada de ti después de…— asentí evitándole tener que decir lo que había pasado, porque tenía razón.


—¿Te funcionaría como una explicación decir que soy un tonto?—


—Oh, se que lo eres, también estas un poco loco— la miré a los ojos como si esperara un regaño de su parte —Pero tienes la fortuna de ser lindo— una pequeña sonrisa se me escapó y lleve una mano a mi rostro soltando un pequeño sonido de frustración. —¿Porque no… te hago un té y hablamos?— nuestras miradas conectaron haciéndome sonreír, porque Brooke lo hacía tan sencillo cuando estaba seguro que con cualquier otra persona ya habría salido mal. Asentí mientras ella tomaba mi mano para llevarme al interior de su casa. Cerró la puerta haciéndome un pequeño gesto con su dedo en su boca para que no haga ruido. El hecho de que su mamá estaba arriba dormida pero que la ultima vez que la había visto estaba tan enojada era suficiente para que yo fuera mas cauteloso al seguirla hasta la cocina. 


Brooke prendió la luz y llenaba la tetera con agua de la llave antes de ponerla sobre la estufa y empezar a calentarla. Su mirada pasó unos momentos por las puertas de las alacenas hasta abrir una, cerrarla rápidamente y abrir otra encontrando dos cajas de tés y un bote de café. 


—Todavía no termino de entender donde están las cosas aquí…— murmuró mientras agarraba las cosas y las bajaba a la mesa. —¿Té o café? Aunque no soy tan buena barista como tu, pero puedo intentarlo…— Movió con diversión una caja de té y el bote de café instantaneo de un lado a otro, pero mi mirada no estaba sobre ellos, si no en sus ojos bajando a sus labios y decidí hacerlo antes de pensar mucho en las consecuencias.


Mis dos manos fueron a sus mejillas sosteniéndola mientras mis labios tocaban los suyos, eran más suaves de lo que había pensado con un ligero sabor a menta dándome a entender que se había lavado los dientes. ¿Acaso ella lo sabía? ¿Sabía que lo iba a hacer? Una risa de su parte deshace de forma suave el beso. Me separé un poco notando sus ojos aun cerrados y lo tomé como una señal de volver a dejar un beso más pequeño en sus labios antes de tomar las cosas de sus manos. Ahora que me estaba viendo, cierta seguridad se había ido de ella, tenía una gran sonrisa en sus labios pero por su forma ligeramente torpe de moverse hacia mi me decía que la había puesto nerviosa, y la sonrisa que eso me provocaba no la pude esconder.


Ese nerviosismo no desapreció mientras sacaba las tazas, se había creado un silencio que no era incomodo, pero si me parecía divertido como de un segundo a otro parecía que Brooke ya no sabía como socializar.


—Uhm… entonces ¿Té o café?— vi ambas cajas de té “English Breakfast” de Twinnings o “Fresa - Vainilla” de Davenport. Nunca había probado ese ultimo así que lo señalé. Brooke sacó dos de la caja rosa con naranja.


Parecía que se movía en automático dejando las dos tazas de té listas y saliendo de la cocina un momento para después regresar con una cobija un poco grande. Me acerqué a quitársela de las manos, siguiéndola en silencio hasta el jardín iluminado por pequeñas luces cerca de la casa. Tenían uno de aquellos sillones que se balancean donde los dos nos sentamos. 


—Entonces… ¿besarte es la clave para cuando estás hablando mucho?— Me reí un poco mientras nos cubría con la cobija. 


—Cállate Niall…— se defendió golpeando mi hombro mientras subía sus dos pies a la orilla de la silla. Yo solo subí uno dejando el otro abajo para balancearnos. Reí tomando la taza en una mano y la libre la pasé por su cabello. —Yo… no lo esperaba, ¿si?— Alcé una ceja sin creerle. —Sabía que lo ibas a hacer, solo, me tomaste desprevenida— 


—¿Estuvo mal?—


—¿Me estás preguntando si besas mal?— murmuró burlona, noté como se relajaba un poco dándole un pequeño sorbo a su té.


—Sé que beso bien, me refiero a si… ¿no debí hacerlo?— ladee mi cabeza curioso a su respuesta. Todo lo que ella hacía me daba a entender que ambos queríamos eso, pero nunca negaría la posibilidad de que yo leyera mal las señales, no sería la primera vez.  Me miró con diversión antes de acortar el poco espacio entre nosotros y volver a besarme. Sentí el calor del té que recientemente había tomado, juraba que podía descubrir el nuevo sabor del té en su boca, o tal vez es que solo emanaba tanto aroma de la taza que ya estaba inmerso en el.


Cuando se separa de mi me da una sonrisa triunfante como si eso hiciera que ganara. Honestamente, puedo dejar que gane si eso significa volver a probar el té en sus labios. En respuesta dejé un beso en su cabello antes de pasar un brazo por detrás de sus hombros acercándola en un abrazo.


—¿Tu mamá no dirá nada sobre que no estas en casa?— 


—No lo creo, estaba en casa de Harry hace rato y muchas veces nos quedamos a dormir— Solo para estar seguro saqué mi celular de mi pantalón. 1:11, sin mensajes ni llamadas, mi mamá no solía preocuparse por estas cosas de igual forma. —Mira, pide un deseo— Brooke mira la hora en mi pantalla frunciendo el ceño. 


—Debe ser 11:11, tonto— se burla de mi moviendo un poco la cabeza para verme.


—Todo el mundo pide el deseo a esa hora, seguro el sistema de deseos se satura y no se cumple ninguno. Es el mejor momento. Anda.—


—Niall…—


—Shhh. Estoy pidiendo mi deseo.— La callé con los ojos cerrados apretando mis labios para reprimir la risa, aunque igual ella se ríe. —Si tu no lo pides, tu te lo pierdes—le doy un sorbo a mi té probándolo con mayor intensidad ahora. Siento mi celular ser arrebatado por ella, poniéndolo frente a mi cara para que se desbloquee, cosa que no funciona muy bien por la falta de luz.


La aprieto un poco contra mi al presionar los números en la pantalla para desbloquearla con mi mano que está de su lado por el abrazo y la miro con curiosidad. Lo primero que se abre es nuestra conversación, cosa que ella ignora y se sale de la aplicación, busca unos segundos y después entra a la app de música.


Por un momento podría jurar que hasta se ve frustrada al ver las portadas de diferentes playlists con distintos nombres, algo tontos. Al final elige una bajando por los títulos de canciones hasta poner Riptide, pero la melodía solo duró unos segundos pues encontró a Taylor Swift en la playlist.


“I walked through the door with you

The air was cold

But something about it felt like home somehow”


—Tienes un desastre a pesar que están en playlist... todo está muy revuelto— ríe pasando a otra playlist.


—Hey, si vas a estar de criticona, yo también puedo serlo. Dame.— Dejé mi té para luego extender mi mano esperando su celular que con una risa desbloqueo saliendo también de nuestra conversación para dármelo ya en la aplicación negra y verde. Lo primero que noté fue la falta de playlist con una cantidad de 2300 canciones en “Mis me gusta” 


—Estas loca, debí imaginarlo. No podías ser bonita y cuerda al mismo tiempo.— Murmuré molestándola mientras entraba a ver la música que escuchaba, y aunque por su parte recibí un golpe en mi brazo por ello, se acurrucó un poco más contra mi. 


La música seguía saliendo de mi teléfono, siendo cambiada entre playlists cada vez que ella encontraba algo que también le gustaba. A pesar de que teníamos gustos diferentes había bastantes que coincidían con cosas que yo escuchaba. Reí suave señalando al ver que había guardado todo el último álbum de Melted Drops. La banda con la que Ashlyn estaba obsesionada desde hace dos años. No podía negarlo, eran buenos, aunque Ashlyn podía llegar a pasar un largo rato hablando de ellos.


—Mañana iremos en la tarde al malecón— alza la mirada para verme, esperando que yo continue hablando. —Te estoy incluyendo, tu vienes conmigo—


—¿No es salida de chicos?—


—No, Ashlyn también va— ella se lo piensa un momento y regresar la mirada a mi celular ahora haciendo una lista de reproducción.


—Ella me agradó, es linda—


—Y tienen algo en común— Le enseñé el álbum en su pantalla y una sonrisa se formó en su rostro. —¿Entonces… si? Me gustaría pasar más tiempo contigo…—su mirada conecta con la mía y asiente suave antes de dejar su cabeza en mi hombro. 



Louis’ pov:


—Ugh… ¿dónde están?— dejé caer mi cabeza hacia atrás chocando con el respaldo de la banca. —¿Cuánto ha pasado?— Ash a mi lado mira su teléfono. 25 minutos desde que Harry le había llamado a Niall, lo que significaba una hora tarde. 


—Dijo que si venían… estaban hablando con la mamá de Brooke— el rizado estaba recargado sobre la pared que nos separaba del mar, mientras veía su teléfono.


—Fueron muy tontos…— Ash negó. Tenía razón. Al parecer Niall había ido a casa de Brooke después de estar con los chicos y por lo que Harry había dicho, se quedaron dormidos hablando en el jardín de ella y cuando su mamá los encontró en la mañana las cosas se pusieron tensas.


—Tampoco es como que los haya encontrado en su cama…— Harry rodó los ojos sin darle importancia. Ese comentario me hizo viajar a una noche hace cinco semanas, antes de salir de vacaciones en la horrible y estresante época de exámenes y específicamente donde algo extrañó pasó. 


——FLASHBACK——


Ash y yo estudiábamos en su habitación para el examen de psicología. Usualmente Ash no estaría en esta posición, de hecho era el único examen que debía hacer, pero Jenny, la maestra, había castigado a todo el salón de clases porque la mitad había entregado el mismo trabajo de análisis de personaje de un libro. Yo debía admitir que estaba dentro de ese grupo tonto de niños que ni siquiera había leído las instrucciones de la tarea y solo había copiado lo que mandaron al grupo del salón, Ash y Liam seguían molestos de ello con nosotros.


—¿Christian Grey entraría en narcisista o esquizoide?— Ashlyn levanta la mirada confundida por mi método para aprenderme los distintos tipos de trastornos de personalidad. En mi opinión era mas sencillo conectar a un personaje con el trastorno para aprenderme las características.


—¿Ambos? Creo…— Ahora ella miraba sus apuntes con el ceño ligeramente fruncido mientras mordía la tapa de su pluma. Su cabello caía en dos trensitas torcidas a cada lado de su rostro, usando un suéter de rayas de colores que definitivamente le queda grande. Antes de que note que la estoy viendo de más, me levanto de la silla de su escritorio y me acuesto a su lado en la cama, poniéndome boca bajo como ella recargándomelo con mis antebrazos viendo sus apuntes mucho más limpios y ordenados que los míos. —Puedes poner a Anakin en TLP— Jalo su cuaderno un poco más hacia mi para leer las características tratando de conectarlas con el personaje de Star Wars y al estar de acuerdo lo apunto en mi cuaderno a lado del titulo del trastorno.


Pasamos un rato más, Ash paso de estar confundida con mi método para estudiar a estar sumamente interesada en ello haciendo incluso listas de personajes. Aunque estábamos ignorando muchos otros temas que vendrían en el examen que probablemente yo ya no estudiaría y ella si, era más divertido el pequeño mapa que ahora estábamos haciendo en la parte trasera de mi cuaderno.


—No, Rayo solo es creído. No entra en nada de esto—


—¿Acabas de llamar a Rayo Mcqueen, Rayo? ¿Acaso es tu mejor amigo, Louis?— Ella se burla hasta que la empujo por el hombro. —Se me olvidaba, es que ustedes son así— Me muestra sus dedos cruzados con una risa que se vuelve una carcajada cuando tomo palomitas en mi puño y se las aviento a la cara haciendo que caigan en su colcha lila. —¡Louis!— Se queja con una risa agarrando las que ve y llevándolas a su boca mientras yo quito una de su cabello. 


Entre juegos y risas, estudiar quedó a un lado al punto en el que acabamos poniendo una película en su computadora. La habitación quedó en silencio excepto por el sonido bajo de la película saliendo de las pequeñas bocinas de la laptop. La luz azulada de la pantalla iluminaba el cuarto de Ash en pequeños destellos. En la película, los 5 niños corrían junto a unas vías de tren en medio de la noche, cargando la cámara y micrófono. En la pantalla, una luz apareció a lo lejos. Un tren acercándose. El sonido metálico de las ruedas contra las vías empezó suave, casi como un murmullo. Parpadeé un par de veces, tratando de concentrarme en la escena, porque definitivamente me estaba quedando dormido y era extraño como estaba tan consciente de el sonido que se hacía cada vez más fuerte y de pronto la vibración del tren estaba debajo de mis pies, mis pies descalzos pisando maleza a lado de las vías del tren y Ash mirando con asombro a los niños filmando del otro lado de las vías, pero yo seguía algo confundido. ¿No es una película? De pronto, el estruendo del metal chocando llenó el aire cuando el tren salió disparado de las vías y entre chispas fuego y pedazos de metal volando, tomé la muñeca de Ash y la jalé hacia atrás. —¡Corre!— casi en risas corrimos un rato viendo el desastre a lo lejos y al estar lo suficientemente lejos para estar seguros mi mano ahora había bajado para tomar la suya. El viento movía ligeramente su cabello y las luces del desastre iluminaban su rostro por momentos y entre uno de esos destellos noté que ella me estaba mirando. No a mi alrededor. A mí. Sus ojos bajaron por un segundo hacia mis labios y mi corazón dio un pequeño salto en el pecho. El mundo alrededor parecía haberse quedado completamente en silencio. Ash inclinó ligeramente la cabeza, acercándose apenas y yo no dije nada, ni siquiera estaba seguro de querer moverme. Podía sentir su respiración ahora. El olor dulce de las palomitas que habíamos estado comiendo. Otro destello de luz iluminó el lugar y en ese segundo en el que nuestros rostros quedaron a apenas unos centímetros… Abrí los ojos casi exaltado antes de que el beso se concretara. Tuve que tomar un momento para entender en dónde estaba. La pantalla de la computadora estaba en negro y probablemente se había quedado sin batería. Ash dormía a mi lado, aun bocabajo con su cabeza descansado en sus brazos. Al juzgar por la ventana ya era de noche. ¿Cuánto tiempo nos habíamos quedado dormidos? 


Cerré los ojos tallándolos levemente pero el sueño aun estaba en mi cabeza, un poco confuso pero la ultima parte bastante clara haciéndome negar lentamente. Que tontería. Con cuidado de no despertarla me levanté de la cama tomando mis cosas. Eran casi las diez de la noche y al abrir la puerta de su cuarto escuche a su mamá hablando en la cocina con alguien más. Con una mueca cerré la puerta y me dirigí a la ventana de Ash. Sería mejor si no nos metía en problemas con su familia, o tal vez no hubiera importado.


——FIN FLASHBACK——


Cinco semanas después ese sueño seguía en mi cabeza, pero ahora las ideas habían avanzado a un punto extraño que poco a poco se combinaba con la realidad. Pero era una situación demasiado extraña. Ahora me pregunto que hubiera pasado si su familia nos hubiera encontrado dormidos la mañana siguiente. 







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HS4 AT MIDNIGHT (it's out now, wiii)