Brooke's pov:
Mi mirada pasaba con pesar por la pantalla de mi celular observando las historias de Instagram de personas con las que prácticamente había hablado una o dos veces. Usualmente solo entro a la aplicación, veo las historias de las mismas personas, unas dos o tres publicaciones y la cierro. Pero existen ciertos puntos de aburrimiento en los que empiezo a pasar sin mucha atención las demás historias. Realmente debería de dejar de seguir a tantas personas que en realidad no me importan.
—Se nota mucho, ¿no?— alcé la mirada para ver a mi mamá que veía con admiración la manera lenta y tranquila con la que todos a alrededor vivían día a día. —Nadie tiene prisa, no hay tráfico, no pasa nada si te tardas más tiempo en un lugar— el suspiró tranquilo que tomó fue tan notable como la calma que de pronto la había invadido desde el momento en el que habíamos bajado del tren. Tomando en cuenta que en la ciudad siempre está acelerada corriendo desde un lado a otro, definitivamente es lindo verla de esta manera.
El tintineo de su teléfono irrumpió la paz, excepto que su mirada no tomó un tono serio como cuando es su jefe enviando los mensajes. Esta vez su sonrisa se ensanchó escribiendo en la pantalla con un solo pulgar.
—Elsie va a ir a la casa a ayudarnos— ayer en la noche nos quedamos hasta tarde limpiando la habitación en la que ambas nos quedamos y en la mañana limpiamos la otra habitación para mi, pero la realidad es que había mucho que limpiar y sobre todo cajas que revisar y decidir qué hacer con ellas.
Aunque no fue apropósito, mi mamá notó mi mueca. No es que la mamá de Niall me caiga mal, pero no iba a ser mi actividad favorita estar con ellas dos todos los días.
Llegando al auto que a mi sorpresa si había encendido después de meses de estar guardado en la cochera de la casa, mi mamá me entrega unos billetes con una sonrisa.
—Vamos, yo se, no quieres estar pegada a nosotras y es entendible, Brooke. El malecón está a unas pocas cuadras para allá abajo, ¿porque no vas a turistear y me avisas cuando quieras que pase por ti?— Miro las libras en su mano y con una sonrisa suave las tomo. Nunca me he llevado mal con ella, tenemos una relación bastante sana aunque eso no quita que haya peleas de vez en cuando, pero ambas somos un poco más cuidadosas con nuestras acciones y palabras en momentos así. Como cuando estamos juntas en un viaje por tanto tiempo.
Después de ayudarla a meter las bolsas en el auto, tomamos caminos separados. Mi celular empezó a reproducir en los audífonos aquella canción que llevo escuchando por más de dos semanas desde que la agregué a mis “me gusta” y ahora es la primera que veo cada vez que abro Spotify. Igual, siempre me pone de buenas y activa al escucharla.
“If you go, you know I'll be lost
Have a marvelous time
I won't get you off of my, get you off of my”
A lo lejos, justo por en medio de la calle la rueda de la fortuna se asoma y dos canciones después empiezo a ver el mar azul, mientras ahora en lugar de pisar concreto, estoy en madera. Me quito un audífono dejando que la melodía se combine con el sonido del mar llegando y alejándose sin mucha fuerza.
Suelen culpar mucho a Inglaterra de tener playas bastante feas y tengo que admitirlo, la mayoría están mas del lado poco atractivo, pero Brighton… alguien tendría que reconocércelos, tiene el brillo que les da su nombre, aunque no venga de ello.
Caminé un rato un poco intimidada por el muelle, tan grande y la cantidad de cosas que parecía haber en el, por lo que me mantuve siguiendo el perímetro que marcaba el mar varias veces quedándome embobada al ver como personas entraban al agua. Si no fuera porque no venía preparada para la playa, yo también estaría ahí abajo.
Decidí distraer la tentación de acabar mojando mi ropa alejando mis pasos del agua. Realmente era una zona para atrapar turistas porque todas las tiendas a las que entré me pedían a gritos gastar el dinero que me había dado mi mamá, pero yo sabía perfectamente para que lo iba a utilizar y cuando empece a sentir un pequeño cansancio en mis pies, busque en mi celular alguna cafetería.
Fueron las fotografías de las galletas lo que me hizo decidirme por una a unas dos cuadras, tenía un gran ventanal por el que le entraba la luz reflejada en la barra con tres bancos que separaba de los baristas haciendo su trabajo. Las paredes eran blancas, aunque un poco más crema que contrastaba con el verde oscuro en los marcos y las puertas.
Miré encantada los detalles rústicos del lugar adornado por las mesas con mason jars de floreros en medio.
—Hola distraída— Llevo la mirada a la voz indicándome que era mi turno para ordenar, algo indignada por sus palabras, hasta que encuentro los ojos azules de Niall viéndome con una sonrisa divertida del otro lado del mostrador. Ni siquiera es él quien parece estar en caja, pues la que está enfrente de la pantalla observa la escena.
—¿Así le hablas a todos los clientes?— No era un reclamo como tal y tanto Niall como la chica que cobra sueltan una risa.
—Lo siento, ¿que le puedo ofrecer a esta turista tan perdida?— mi boca se abre mostrando la sorpresa por su atrevimiento. Niall le sonríe a la tercera y como si se leyeran la mente ella se aleja por la barra empezando a preparar las bebidas en espera.
—Enserio Niall, harás que te despidan—
—No suena tan mal— esta vez una pequeña risa sale de mis labios, mientras niego divertida y hecho mi cabeza ligeramente hacia atrás para observar el menú arriba de mi cabeza. Aunque siempre pido lo mismo.
Niall's pov:
Ignoré el dolor en el dorso de mi mano por haber tomado mal la jarra de leche vaporizándose, incluso el ligero tono rojizo que tomó la zona fue insignificante a comparación de la vista de Brooke entrando a la cafetería. Parecía fijarse en todos los detalles de la tonta decoración menos en mi presencia y tuve que reprender un pequeño puchero por ese pensamiento. Ni como negarlo.
Su cabelló cayo por detrás con el movimiento de su cabeza, ahora siendo iluminado por el rayo de luz cálido por atravesar la venta. Es café, tal vez no muy oscuro como lo pensaba anoche.
—Uhm… un latte frio… ¿mediano?— Su mirada pasa perdida por el menú buscando el nombre de los tamaños.
—Si, aquí el mediano si es mediano.— Me gano una sonrisa ligeramente sarcástica de ella que otra vez cambia su atención a las galletas en el mostrador. —Déjame adivinar, ¿matcha?—
—No la odio, pero… prefiero el chocolate… una galleta de smores, por favor— como si fuera obligatorio repetí ese dato curioso de ella en mi cabeza un montón de veces mientras apuntaba la orden. Su mano entra a su bolsa y yo niego cortamente de manera rápido, su mirada conecta con la mía quedándose quita incluso ligeramente asustada.
—Ahorita te entregó al final de la barra, Brooke— le guiño un ojo cerrando la cuenta para luego llevar un dedo a mis labios indicándole el secreto que debía guardar. Ella aun está dudosa pero yo mantengo la misma confianza mientras camino hacia las barra de café poniendo una mano en el hombro de mi compañera.
—Si el jefe ve que estas regalando cosas a chicas lindas…—
—Lo voy a pagar al salir, cálmate— rodé los ojos —Hay un cliente— Señalé sin voltear a ver más que las bebidas que tenía antes de la de Brooke. Ademas de chismosa y regañona, es lenta. No debí volver a tomar este trabajo para pasar las vacaciones.
—Entonces… eres barista,— Su voz me hace sonreír olvidando a la tonta de Jen. Mi manó sirvió la leche de un capuchino esforzándome en hacer un buen arte latte, no era el mejor pero definitivamente intentaba lucirme ahora. Brooke deja sus cosas en el banquito de a lado recargando su mentón en la palma de su mano mirando mis movimientos.
—Soy el mejor— respondo sin falsa modestia, aunque exagero solo un poco para ver si suelta otra sonrisa.
—Wow, todo un título. ¿Siempre tan humilde?
—Solo con las personas que me interesan. —Brooke alza una ceja, pero no responde. Hay un pequeño silencio mientras hago un par de bebidas más hasta llegar a su bebida.
—¿Cuanto llevas trabajando aquí?—
—Llevo dos años viniendo a trabajar en verano, la verdad… es de los que mejor pagan— Su taza de cristal ya tenía los shots de espresso, me giro para ponerle hielo y al final rellenar todos los espacios vacíos con la leche.
Me alejo un poco para tomar la galleta que había pedido y dejo ambas cosas frente a ella. Antes de alejarme tomo un pedazo de la galleta llevándola a mi boca.
—¡Niall!— su risa se vuelve una pequeña carcajada jalando la galleta hacia ella queriendo quitarla de mi alcance.
—¿Y que hacías por aquí?—
—¿Que no ves? ¡Turisteando!— Se burla ella misma de ello. —Es lindo—
—¿Fuiste al muelle?— ella negó y entendí el porque, aquella parte realmente no tiene mucho sentido si vas sola, sobre todo los juegos mecánicos. —¿Quieres ir?— sus ojos cafés claros conectan con los míos unos momentos, pareciera que está buscando encontrar algo más en mis palabras.
—¿Acaso estas invitándome a..—
—Nialler— Brooklyn es interrumpida por mi apodo desde la puerta. El culpable es Louis quien llega con los otros tres chicos por detrás.
—¿Nialler? —Brooke repite el apodo con una sonrisa ladina—. Eso se queda para siempre.
—Sabía que debí advertirte —digo justo cuando los cuatro se acercan a la barra a lado de la chica.
—¿Que hay? Ella es Brooklyn, Brooke… ellos me van a avergonzar—
—Para eso existen los amigos, ¿no?—
—Es lo que siempre digo— habla Louis divertido por la actitud de ella, apoyándose en la barra captando la mirada de Jen. Jen no podría odiarlos mas por venir a hacer ruido mas de dos veces a la semana, pero realmente no podría importarme menos.—. Cuidado Niall, alguien no está feliz.
—No sé cómo sigues conservando este trabajo —murmura Liam, tomando una servilleta y empezando a doblarla en forma de avión. Brooke lo mira de reojo, confundida.
—Va a lanzarlo —le digo antes de que ocurra rodando los ojos porque al final voy a ser yo el que lo levante.
—Ya casi —responde Liam sin levantar la vista—. Esto es ciencia.
—No es ciencia —interviene Harry, apoyado con descaro sobre la vitrina—. Es trauma reprimido de la secundaria. Ignóralo.
—Hey, eso no es cierto —Liam protesta aventando su avioncito que aterriza con torpeza en el piso.—
—Trauma de aburrimiento por tantos castigos en los que nos metieron por su culpa— Murmuró recogiendo el chiste de Liam aventándoselos a ellos, evitando a Brooke, claro. —¿Bueno, vinieron a causar problemas?
—Claro que no —responde Harry como si fuera obvio—. Venimos a buscarte. Dijiste que salías en media hora, vamos a mi casa a comer. ¿Vienes Brooke?
Ella parpadea, sorprendida. Me mira, como si buscara una señal.
—Tú decide —me encojo de hombros con una sonrisa pequeña—. Pero tienen papas fritas y alguien suele quemar la pizza, así que hay drama asegurado.
—Yo no la quemé, el horno estaba en Celsius —se defiende Liam como si ese fuera un argumento válido.
—Todo está en Celsius aquí, Liam —dice Zayn por primera vez, desde donde se había quedado algo más callado. Su tono es seco, pero sus ojos divertidos.
—Claro, suena divertido…— Brooke me mira divertida llevando su bebida a los labios. Por lo menos es una excusa para pasar mas tiempo con ella.
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soooo.... ¿do you like the vibes?


I *LOVE* THE VIBES I LIVE FOR THE VIBES AHHHHHHH porque sí se siente que son vacaciones y la playa (amé la playaaaa) y la cafetería y NIALL BARISTA y luego llegan los demás <3 and theyre so cute y el hecho de que los dos estén siendo tan flirty fun así de abiertamente oh my godddd. I LOVE.
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