Niall’s pov:
Mientras Brooke se iba a cambiar, tanto como mi mamá como la suya me llevaron de un lado a otro para cargar un par de cajas hacia la salida, para que el camión de la basura lo recogiera en la madrugada. No me molestaba ayudarlas, sobre todo porque ambas se veían tan felices que contagiaban su buen humor.
Mi papá tenía razón al decir que cuando mi mamá ve a su mejor amiga, las dos parecen chicas de secundaria emocionadas.
Cuando Brooke bajó ya cambiada, sonreí al ver ese estilo en ella. Tenía algo en su manera de vestir que mezclaba perfectamente el aire relajado de Brighton con un toque aventurero que me intrigaba y me hacía querer mirarla un poco más de la cuenta.
—¿A dónde van?— su mamá apareció de la cocina con otra caja, que rápidamente me acerqué a tomar, recibiendo una sonrisa de su parte.
—A una fiesta de unos amigos de Niall— Brooke mencionó, pareciendo que no le daba mucha importancia. Porque realmente no es nada. No es una cita. Una fiesta no es una cita, así que da igual.
—¿En casa de Harry?— mi mamá dejó otra caja sobre la que yo estaba cargando ya dejándome imposible ver.
—Es en casa de Tyla— expliqué y aunque no la veo se que no le encanta la idea. Mi vista vuelve cuando alguien quita la caja de arriba, encontrándome con Brooke y su cabello en pequeñas ondas que generban pequeños brillos con la luz del pasillo, ¿las habrá hecho esta mañana?
—Con cuidado, ¿si?— intentando no rodar los ojos, solo asentí para que ella estuviera tranquila. Mi mamá llevaba toda su vida en Brighton, junto al mar, y siempre había sido temerosa de él.
—Antes de que se vayan, mira lo que encontré Brooke, llévatela a la fiesta — veo la sorpresa en ella cuando su mamá le entrega una cámara polaroid antigua. Con su mano le quita el polvo de encima y aunque Brooke tiene un pequeño brillo de emoción en los ojos, niega con un poco de pena.
—Tómala, podemos comprar unos cartuchos en el camino— La mirada de odio de Brooke casi me saca una carcajada. Era tan penetrante y seria que cualquiera lo tomaría como una advertencia de no hacerla enojar… pero, por ahora, era demasiado divertido.
Bajo la presión de todos, y que su mamá le dejó la cámara encima de la caja que ella sostenía, no le quedó otra opción más que seguirme afuera.
Dejé la caja que tenía a lado del bote de basura y tome la que ella tenía en las manos, dejándola encima y tomando la cámara.
—¿Entonces odias la fotografía?— alcé una ceja divertido mientras comenzaba el camino y me determinaba a quitarle el polvo restante a la cámara. Daríamos una pequeña vuelta extra para pasar por la tienda, pero no me molestaba, sobre todo porque era unos minutos más a solas con ella.
—No… no es eso, me gusta tomar fotos— la miré expectante esperando a que siguiera. Su clara frustración era graciosa. —No puedo llegar a una fiesta en la que no conozco a nadie con una cámara polaroid. Like…. lame as fuck—
Por un momento tuve dos opciones, reírme y molestarla lo cual es lo que usualmente haría pero tuve un impulso que seguí sin pensar cual era el siguiente movimiento cada vez que hacía uno.Me adelanté frente a ella, mi mano fue a su cintura deteniendo sus pasos y sentí el calor que atravesaba incluso la tela ligera de su blusa. Una sonrisa suave se formó en mis labios sin poder contenerla.
—Bueno si lo piensas, yo soy quien tiene la cámara… además de que ya conoces a cinco personas en esa fiesta y a cuatro de ellos les caes bien—
—¿Solo a cuatro? ¿A quien no le caí bien?— Sus ojos cafés mostraban la confusión y, podría jurar, cierta indignación.
—A cuatro les caiste bien, al otro le gustas… es diferente— sonreí alzándome de hombros satisfecho al ver el shock en sus ojos y sus mejillas tomar un color cálido. Ella no tenía palabras en ese momento y estaba bien por mi. Con mi mano libre tomé su mano para así seguir el camino bajando por la calle.
El silencio reinó por unos momentos, pero no me preocupaba. A este punto sería tonto negar que alguno de los dos no coqueteaba con el otro, estaba flotando en el aire, imposible de ignorar.
Escuché su garganta aclarándose como si las palabras se hubieran quedado atoradas en ella y su voz saliendo con un tono ligeramente diferente, como con pena.
—Pensé que era una fiesta en la playa, no en casa de alguien—
—Tyla tiene una casa frente a la playa… es lo mismo. Vive en una de las casas mas grandes del lugar, tiene una alberca y su tonto jardín tiene una reja que va a la playa…— rodé los ojos —Ella no es muy agradable, pero se hizo popular por sus fiestas y siendo honestos… son buenas—
—Entonces es popular por sus fiestas en su casa millonaria ¿de casualidad es alguna de esas chicas del supermercado?— por un momento no entiendo a quien se refiere y tengo que repasar el día.
—¿Huh? Hmm no, no es tan odiosa como para ser parte de ese grupo.— rodé los ojos de solo recordarlas —De verdad es un drama tonto, no necesitas involucrarte en eso—
Evité su mirada al decir aquello y por suerte pude distraerla jalándola suavemente cuando estaba a punto de tomar el camino equivocado, dirigiéndonos a una tienda de fotografía a punto de cerrar. El sol ya se hundía en el horizonte y el cielo estaba pintado de tonos anaranjados y violetas, como si la ciudad se preparara para entregarnos la noche. La chica que atendía nos miró con odio durante todo el proceso de vendernos los cartuchos para la cámara.
—Solo espero que en realidad funcione— murmuró ella, mientras que le hacía una casita con mi sudadera para evitar que la mayor cantidad de luz le diera al cartucho mientras ella se lo ponía, aunque tomando en cuenta que estaba anocheciendo tal vez ni siquiera era necesario.
—Vamos a probarlo— se la quité con una risa, dando unos pasos hacia atrás. —Tienes que posar, no vas a desperdiciar una costosa fotografía— le reclamé con un tono de broma mirando por la lentilla como ella sacaba la lengua, cerraba los ojos y alzaba dos dedos formando un signo de amor y paz.
Cuando salió el flash de la cámara, también se abrió la puerta de la tienda de fotografía, por donde salió la chica con sus audífonos y aunque no lo hizo obvio, rodó los ojos en nuestra dirección.
—Ahora te odia de por vida— Brooke dijo divertida mientars se acercaba a ver la foto que seguía en blanco, y la tomó con cuidado entre sus dedos.
—¿A mi? No lo creo, eres la turista que la hizo quedarse minutos más en el trabajo—
—Y tu el chico con la tonta cámara en la mano, no es mi culpa— dijo despreocupada alzándose de hombros mientras una brisa de viento le movía el cabello en mi dirección. El olor de su shampoo chocó contra mí, mezclándose con su perfume suave, floral y afrutado, casi gourmand, pero lo suficientemente ligero para no ser abrumador.
Pero al final me había aturdido tanto que, sin darme cuenta, ya estábamos llegando a la casa de Tyla. Había sido un milagro que hubiéramos llegado con lo distraído que me había quedado después de ese roce.
————
Brook’s pov:
La primera diferencia que había notado al llegar a la fiesta era que la puerta estaba abierta, no como en la ciudad. Algunos tomaban cerca de los arbustos a causa de estar con sus amigos que fumaban, una pareja estaba sentada en el alféizar de la puerta, claramente molesta por la cantidad de veces que tenían que moverse o quitar sus bebidas cuando alguien pasaba.
Desde afuera había notado que la casa tenía tres pisos y por lo menos la planta baja estaba abarrotada de gente, y eso que ni siquiera era tan tarde. Niall apretó mi mano mientras se hacía paso entre la gente, deteniéndose un momento entre una multitud con un ligero puchero, estaba segura de que ni siquiera él se daba cuenta de esa mueca que hacía seguido.
Miró a su alrededor alzando un poco su cabeza mientras que Kesha sonaba tan alto que las personas tenían que hablarse en el oído para escucharse.
—Ahí están— la voz de Niall retumbó en mi lado izquierdo antes de que volviera a guiar el camino pasando por lo que en un día que no tenía a un monton de chicos con vasos en las manos es una sala hasta una puerta enorme de cristal que sacaba al jardín con la alberca que Niall había mencionado antes.
Sus amigos estaban con una chica. Zayn y Liam fueron los primeros en mirar en nuestra dirección y aunque estaba un poco timida al sonreirle a la chica que no conocía, el cambio de Niall poniendo su brazo alrededor de mis hombros me hizo relajarme un poco.
—Hey, ¿una cámara?— Louis alzó una ceja quitándosela a Niall de las manos, si decía que era mía iba a matarlo.
—Está cool, ¿no?—respondió el rubio sin entrar en detalles, una de las chicas asintió recargándose un poco en el castaño para ver la cámara. —Ella es Brooke—
—La chica de la ciudad de la que hablaste en clases, ¿no?— Niall asintió soltando un bufido que me asustó por un momento.
—Al fin alguien que pone atención a lo que digo—
—Tus amigos son hombres, ¿Qué esperabas?—
—También somos tus amigos— Louis le reclamó a la chica recargada en el haciéndola rodar los ojos.
—Shhh no lo digas en voz alta, ahuyentaras a mis futuros prospectos—
—Osea… a nadie— la chica le dio un ligero golpe en la cabeza a Louis quien apenas reaccionó al respecto.
—Brooke, ¿puedo tomar una foto? Te la pago— la chica mencionó dirgiéndose a mi, asumiendo que la cámara era mía, estupendo. Su cabello era un poco mas oscuro que el mio y mucho más largo; podía ver que se había esforzado en plancharlo porque caía a la perfección por detrás de sus lentes de sol en la cabeza hasta por arriba de su cintura. Sus sombras de brillos combinaban con su blusa azul claro de manga larga y sus jeans holgados.
—Niall las pagó, así que adelante— su risa y emoción hicieron que la chica terminara de agradarme. Mientras empujaba a Louis para que se la tomara, jugueteaba con los lentes de sol; la voz de Niall volvio a estar presente en mi oido mientras su brazo seguía recargado por mis hombros.
—¿Quieres tomar algo?— No tenía que decirlo tan cerca, al estar afuera era mucho más sencillo hablar sobre la música, pero el parecía ignorar aquello para tener una excusa de estar mas cerca.
Asentí levemente encontrandome con su mirada azul antes de, por un momento, mirar hacia la luna sobre el mar. La reja blanca que dividía lo que era concreto con arena era casi insultante, pero tenía una pequeña puerta por la que varios ya habían pasado sentándose en la arena, lejos del mar.
Había un par de chicos en la alberca jugando ligeramente rudo, pues cuando habíamos entrado se estaban empujando a esta. Las luces azules y rojas se disipaban un poco afuera, pero dentro de la casa eran las únicas que te guiaban entre las personas que preferían pasar la fiesta bailando.
Niall había vuelto a tomar mi mano, guiándome hasta la cocina donde había una pareja besándose a un lado de la mesa como isla en la que había unos paquetes de vasos de plástico de colores, botellas de alcohol y refrescos.
—¿Qué quieres?—
—Lo que tú tomes— Respondí alto sobre la canción Break Your Heart. Niall lo pensó un momento antes de tomar dos vasos y empezar a llenarlos con hielos, vodka y ginger ale.
Antes de que terminara Harry y la chica que estaba con Louis aparecieron en la cocina, la chica mira a la pareja que apenas y había notado que había gente a su alrededor, e hizo una mueca de asco que me hizo reír.
—Niall te voy a robar a tu chica, ahorita te la regreso— este alzó la mirada ligeramente confundido, pero ella ya me tomaba de la mano, jalándome fuera de la cocina caminando por entre la gente hasta una puerta cerrada con una fila de un par de personas a su lado.
—Lo siento, Niall no me ha dicho tu nombre…—
—Ashlyn— habló recargándose en la pared —¿Cuánto llevas aquí?
—Dos días—
—¿Y ya tienes a Niall así? Tienes que contarme todo, te juro que no soy chismosa… pero mis amigos son hombres heteros que no saben contar chismes— rodó los ojos casi con lástima de si misma cosa que me hizo reír —No sabes como hace falta otra chica en el grupo—
—Pues… no hay mucho que contar —dije encogiéndome de hombros, esquivando el tema—. La verdad, todavía me estoy acostumbrando a Brighton.
—¿Y qué tal? ¿Cómo se siente? Yo crecí aquí, pero a veces me aburre —rió—. Supongo que venir de ciudad grande debe ser muy distinto.
—Sí, es… más tranquilo —contesté con un gesto vago, evitando entrar en detalles. La música de fondo se filtraba desde el jardín, y me aferré a ese cambio de tema—. Aunque lo de que todos se conocen me resulta raro.
—Exacto, es un pueblo disfrazado de ciudad costera —dijo divertida—. Si haces algo hoy, mañana ya todo el mundo lo sabe. Pero también tiene su encanto… ¿Ya fuiste al muelle?
Negué, y sus ojos se iluminaron. —Tienes que ir, de noche es lo mejor. Y ni se te ocurra perderte los juegos mecánicos; aunque sean medio viejos, la vista desde la rueda gigante es increíble.
Su entusiasmo hizo que me relajara un poco. La conversación se volvió más ligera, menos sobre Niall y más sobre el lugar, como si por un momento la fiesta desapareciera y estuviéramos en un café compartiendo secretos.
Escuchando a Ashlyn hablar de ello alguien pasó a mi lado empujándome con un poco de brusquedad derramando una bebida fría y pegajosa sobre mi ropa y las puntas de mi cabello. Era obvio que eso había sido apropósito, sobre todo por las risas del grupito de chicas que había visto en el supermercado en la tarde.
—What the fuck?— le grité a la chica con mechas rubias en su cabello, ojalá pudiera decir que se veían mal.
—Oops— ni siquiera se detuvo para decir eso, porque siguió caminando con sus amigas, mi instinto fue seguirla, pero Ashlyn me detuvo negando.
—Si Leila está loca, sus amigas peor… girl, I know—
—What the hell? ¿Quién es esa?— dije tomando el mechón de mi cabello empapado.
—La ex de Niall— Murmuró tomando mi mano libre, saltándose el letrero en las escaleras que planteaba que la fiesta era solamente en la planta baja. Me llevó escaleras arriba, entrando a una habitación como si conociera el lugar y entrando al baño de esta. —Deja le pido a Tyla una playera, ahorita vengo— Ashlyn cerró la puerta después de salir. What the fuck.
Me quedé sola con el zumbido de la música colándose desde abajo, el eco de lo que acababa de pasar rebotando en mi cabeza. Ex de Niall. Fantástico. Como si necesitara eso en mi vida: un chico con un historial de drama y una loca que decide usarme como blanco. ¿Por qué demonios debería importarme lo que hizo o dejó de hacer Niall antes de conocerme? No es mi problema. No debería serlo. Pero el ardor en mi piel pegajosa y la rabia en mi pecho decían lo contrario.
Puse la punta de mi cabello empapado en el chorro de agua, aunque era inútil ese acto pues sentía mi playera pegajosa contra mi piel. Fantástico. Un chico con una ex loca y un drama de secundaria. No iba a soportar nada de eso, que estupidez.
No vine a Brighton a ser parte de estas ridiculeces. Si Niall quiere cargar con su pasado, perfecto, pero no pienso ser la extra en una historia que no me pertenece.
En cuanto mi cabello estuvo limpio, usé una de las toallas para evitar que siguiera chorreando y salí del baño directo a las escaleras para salir de esa estúpida fiesta.
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Likeeee... omg? jajaja
xx.


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